
Otro de los peligros que se encuentran en el Internet es la “pornografía Infantil”.
La pornografía infantil, se ha expandido como un gran negocio en Internet tanto que hoy en día existen cinco mil millones de páginas Web que están relacionadas con este asunto.
Hay personas, llamadas pederastras dentro de estos negocios, que buscan los niños y niñas para hacer grabaciones de videos o fotografías con un alto y explícito contenido sexual que luego publican o venden en un mercado negro obteniendo ganancias que superan los doce mil millones de dólares al año y que tan solo son comparables con lo que consiguen el tráfico de armas y el comercio de drogas Ilícitas.
Aunque el 98% de los pederastras consiguen sus víctimas por Internet (de ahí nuestra preocupación) , este no es el único medio de que se valen para estos fines, pues también acuden al turismo con menores, los bares, discotecas o antros en donde además de sexo, se facilita el inicio de los menores en las drogas.
Para el caso de la pornografía infantil por internet, el medio más utilizado para nutrir este jugoso negocio ilícito son las salas de chat o salas de encuentro. Las salas de chat son sitios en Internet donde un usuario ingresa de manera anónima o con un apodo o Nick que lo identifica, para encontrarse con miles y miles de otros usuarios que comparten o tienen afinidad en cuanto a un tema, interés o simplemente por ser de una edad simliar. Estas salas son muy utilizadas para encontrar nuevos amigos y hacer nuevas amistades, por lo que son muy populares entre la comunidad de Internet en general.
Algunas salas de chat restringen el acceso o lo controlan mediante preguntas que buscan que a estas no ingresen menores de edad, sin embargo son muchas más las que no tienen estos controles y por tanto son accesibles para satisfacer la curiosidad normal en los niños.

El peligro radica en que los pederastras ingresan a estas salas ocultando su verdadera identidad y se hacen pasar por otros niños u otros menores utilizando nombres atractivos que buscan captar su atención. Empiezan entablando una conversación y terminan ofreciéndoles regalos o dinero para que hagan lo que el pederastra quiere, pasando de desnudarse ante una cámara Web o incluso hasta motivando encuentros luego de la escuela o colegio.
Colaboracion de Adriana Liévano Martínez.
Estudiante de sicología.